Impresoras 3d

¿Cómo es posible que ya estén trabajando en una impresora 4d?

¿Cómo es posible que ya estén trabajando en una impresora 4d?

Pensar en el término impresión hace unos años significaba imaginar hojas y más hojas de papel escritas en tinta. Pero las capacidades de las máquinas impresoras que existen en el mercado han ido evolucionando, y mucho.

Esta nueva forma de imprimir consigue que los objetos creados respondan a estímulos externos y cambien en el tiempo.

Ahora es posible imprimir objetos tridimensionales gracias a la fabricación por adición que, capa a capa, va confiriéndoles forma y haciendo posible lo que en el pasado se acercaba más a la ciencia ficción. Tanto a nivel casero como profesional las aplicaciones de este imposible hecho realidad son múltiples. Obras de arte, ropa, juguetes, piezas de repuesto para vehículos, muebles. incluso edificios enteros, alimentos y órganos artificiales pueden surgir de las creaciones que habilita la tecnología de impresión 3D.

Pero cuando todavía se está mejorando la impresión 3D, y cuando parecía que lo habíamos visto todo, los investigadores van un paso más allá y trabajan ya en una versión vitaminada de la impresión de objetos: la impresión 4D.

 

EL FACTOR TIEMPO (Y LA RELEVANCIA DE LOS MATERIALES)

Para entender qué es la impresión 4D es importante diferenciarla de la impresión 3D, empezando por saber qué ofrece esta última. “La impresión 3D consiste en la adición de material de manera digital para crear objetos complejos tridimensionales”, según la define el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón.

Y ahí es donde entra en juego el concepto de 4D, que se construye sobre esta base del 3D, pero supone ir “más allá”, tal y como explica el equipo en el que se integra Carlos Sánchez Somolinos, porque lo que se hace es añadir “el tiempo como dimensión”. Se trata de imprimir en 3Dmateriales que responden a estímulos externos, de manera que el objeto impreso va a cambiar en el tiempo al ser expuesto a un estímulo adecuado”. Este estímulo pueden ser la temperatura, como en el caso del desarrollo español con sello del ICMA, pero también la iluminación o la humedad, entre otros.

 

RESOLVIENDO PROBLEMAS EN MEDICINA, ÓPTICA ADAPTATIVA Y HÁPTICA

El valor de la impresión 4D radica en las oportunidades que abre esa predisposición a cambiar de los objetos impresos y la propia naturaleza aditiva de la tecnología que entra en juego. Se podrían preparar “elementos estructurados microscópicamente” pero “fabricados a gran escala”, algo que valoran los especialistas, y capaces de acometer muchas tareas con una precisión notable.

“Se pueden implementar lo que se conoce como robots blandos”, ahonda Carlos Sánchez. ¿Sus ventajas? Aquí hay que volver a las comparativas. “Los robots convencionales, los que estamos acostumbrados a ver”, esos que conforman la imagen de las fábricas de automóviles alrededor del mundo, “constan generalmente de estructuras articuladas, hechas con elementos rígidos, generalmente metálicos, que se mueven de manera controlada para llevar a cabo diferentes tipos de tareas. La robótica blanda se basa en los mismos principios que la robótica convencional”, relaciona el experto al que hemos consultado, “pero emplea materiales blandos para su implementación”.

Este nuevo tipo de robot, “debido a la naturaleza de los materiales que emplea”, prosigue Sánchez, “tiene una mayor flexibilidad y adaptabilidad lo que los hace ideales para llevar a cabo funciones más delicadas ya que los elementos que realizan la prensión son elásticos y distribuyen más uniformemente la presión que ejercen sobre el objeto a levantar”.

Sus cualidades convierten a la robótica blanda en ideal para “el ámbito de la cirugía mínimamente invasiva o laparoscópica”. La biomedicina, óptica adaptativa y una tercera opción como es la háptica o la “ciencia del tacto” son áreas que es posible mejorar con las prestaciones que ofrece la impresión 4D y mediante la deformación controlada de elementos con funcionalidades robóticas.

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