Impresión de metal usando impresoras 3d

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De las distintas posibilidades de fabricación aditiva, la impresión 3D de metal es la que está experimentando en los últimos años un ascenso más sólido. Las ventajas que las impresoras 3D de metal están aportando respecto a la fabricación tradicional son tan significativas que no han tardado en llamar la atención de industrias tan exigentes y punteras como la aeroespacial o la aeronáutica.

Pero no sólo la aeronáutica y la aeroespacial son las únicas industrias que están explotando y descubriendo las posibilidades que nos puede llegar a ofrecer la fabricación aditiva de metal. Cada vez son más los sectores que se van animando a introducir impresoras 3D de metal en sus procesos de fabricación y desarrollo de productos. Y, sin embargo, a pesar del sorprendente ascenso que está experimentando este método de fabricación, también podemos comprobar que aún no logra acercarse del todo a la generalización de su uso en la industria metalúrgica.

Para entender mejor su evolución y el punto en el que se encuentra actualmente, veremos en qué ámbitos se está desarrollando la impresión 3D de metal, cuáles son las principales ventajas y desventajas que aporta en cada uno, y qué aplicaciones tienen actualmente:

 

IMPRESIONES DOMÉSTICAS

Los filamentos con polvo de metal son la solución más asequible a la hora de fabricar objetos con apariencia de metal. Estos filamentos contienen la cantidad suficiente de plástico, entre un 20% y un 40%, para poder ser extruidos por algunas impresoras 3D domésticas. El resultado es muy similar a un objeto metálico tanto a la vista como al tacto, y en algunos casos incluso con un peso muy parecido.

Sin embargo, como desventaja, dichos objetos no pueden ser procesados como un metal, debido a su baja flexibilidad, ni guardan algunas de las propiedades típicas del metal como la conducción de electricidad. Esto hace que su uso se vea restringido a la impresión de réplicas u otros objetos decorativos, que además requieren de un postprocesado algo laborioso como consecuencia de la escasa contracción que tiene este material durante el enfriamiento, y de una dificultad añadida a la hora de imprimir, ya que requiere de un ajuste muy preciso de la temperatura y el caudal de extrusión.

 

EN EL ÁMBITO INDUSTRIAL

Debido a los precios de las impresoras 3D de metal existentes, que oscilan entre los 100.000$ y los 2.000.000$, a menos que se adquiera para un negocio basado exclusivamente en impresión 3D o para imprimir a diario una gran cantidad de piezas, hasta la fecha no resulta una inversión que asegure un retorno rápido ni seguro.

Si lo que se necesita es la reposición de ciertos componentes metálicos para reparaciones, la fabricación de herramientas personalizadas, o cualquier otro uso concreto en el que no se base la fabricación del producto a comercializar, entonces lo más rentable es recurrir a los servicios de impresión bajo demanda que ya incorporen esta tecnología entre sus opciones.

De hecho, las piezas fabricadas por impresoras 3D de metal no sólo pueden ser tan fuertes como las fabricadas mediante métodos tradicionales, sino que están por encima de los estándares de la industria metalúrgica para las pruebas de densidad.

 

¿QUÉ PRODUCTOS SE FABRICAN ACTUALMENTE CON ESTA TECNOLOGÍA?

Algunos ejemplos que podemos encontrar de impresión 3D de metal en la fabricación de objetos cotidianos, algunos de los que mucha gente aún ignora que son mayoritariamente impresos en 3D, son:

 

  • Los implantes médicos y dentales. Actualmente los implantes metálicos impresos en 3D se consideran la mejor opción disponible para los pacientes. El motivo es su capacidad para adaptarse perfectamente a las necesidades individuales.
  • La joyería. En este caso, se está observando un desplazamiento drástico desde la impresión de moldes hacia la impresión directa del metal con impresoras 3D.
  • El sector aeroespacial. Es quizá la industria que se está volviendo más dependiente de la impresión 3D de metal, por los motivos expuestos al principio del artículo.
  • Los automóviles. Audi, BMW y Ford ya están integrando en sus plantas la impresión 3D mucho más allá del prototipado, que se lleva utilizando desde hace años, sino cada vez más también para la fabricación de piezas finales.

 

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